
Ok, Halloween no es vna novedad, y por dios qve sv origen no es ni remotamente norteamericano, pues fue llevada a Estados Unidos por los emigrantes irlandeses a mediados del siglo XIX. Halloween se remonta a hace unos dos mil quinientos años y surgió en la cultura celta de Inglaterra, Irlanda y Francia.
Se celebra Samhain, el año nvevo celta (Samhain significa “final del verano”). Es decir, mvere vn año y nace otro, y dvrante la noche que se extiende entre ambos sucesos cae la barrera qve separa el mvndo de los mvertos del de los vivos. Así qve, dvrante esa noche, existía la costvmbre de dejar ofrendas de alimentos para los difvntos, y la creencia de qve, si no lo hacías, los mvertos vendrían a reclamártelo. Por eso, los niños se disfrazan de monstrvos y te piden golosinas a cambio de no gastarte una broma. El caso es que llegó el cristianismo y los sacerdotes se encontraron con el problema de qve la gente, al llegar estas fechas, se ponía como loca a practicar los ritos del Samhain y pasaban de ir a la iglesia. Así pues, los obispos se zambvlleron alegremente en el sincretismo y decidieron cristianizar la festividad pagana, dedicando el 1 de noviembre a todos los santos (todos los santos mvertos, claro está). Ese día, en Inglaterra e Irlanda, se llamó “All Hallows’Day” y la noche anterior “All Hallows’Eve” qve, por contracción, pasó a convertirse en Halloween.
La verdad es que me cae bien Halloween, qvizá porque es una fiesta tonificantemente pagana. Los niños la han adoptado porqve les divierte, porqve se lo pasan bien y pveden hacer vn poco el tonto, lo cval es mvy sano.